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domingo, 1 de enero de 2023

Poema de Año Nuevo 2023

 Fiel a la cita, aquí va el sencillo poema de este año.



POEMA DE AÑO NUEVO

Ya vuelve a ser Año Nuevo
y lo cierto es que esta vez
no tengo grandes deseos.
Me basta con estar bien,
tener grata compañía,
una pequeña armonía
y una sencilla alegría.
Nada más me es menester.
No busco lejanos sueños,
soñar mola mas también
comporta algún que otro riesgo.
Es peligroso creer
en tus propias fantasías
como en un dogma de fe.
En estos confusos días
prefiero tener los pies
bien pegaditos al suelo.
La realidad es cruel.
Mas no por eso me niego
el cotidiano placer
de las dulces melodías,
ni el constante proveer
de abrazos, besos y risas,
tan crucial hoy como ayer,
forjando simples recuerdos
que me ilusione tener.
En cuanto a vosotros, quiero
desearos que estéis bien,
en muy grata compañía,
con la pequeña armonía
y la sencilla alegría.
¡Feliz dos mil veintitrés!


martes, 29 de marzo de 2022

Negros nubarrones...

...siguen formándose. "He sido de izquierdas, y es muy probable que siga siéndolo, pero hace ya algún tiempo que no ejerzo", escribió en su día el poeta Jaime Gil de Biedma y algo parecido podría decir yo. Mi forma de pensar no ha cambiado, pero no sé si buena parte de la izquierda actual me consideraría a mí de izquierdas. Aunque eso me da igual. Me preocupa más la dinámica de enfrentamiento entre visiones cerradas y absolutas.




INDEPENDENCIA

Tengo amigos de derechas y tengo amigos de izquierdas.
No exijo carné político a aquellos que tengo cerca
ni considero enemigo a alguien que de mí discrepa,
tan sólo un conciudadano con una opinión diversa.
Puede que no congeniemos, pero eso a mí no me lleva
a desearle la muerte ni a entablar una pelea.
Entre insultos y amenazas, hoy parece que se intenta
agruparnos siempre en torno de posiciones extremas.
Tanta polarización ya me tiene hasta las cejas.
Si ves que estoy a tu lado, un día en una protesta,
te estarás equivocando si por eso consideras
que soy uno de “los vuestros”, eso tenlo muy en cuenta.
Y si en otra situación defiendo lo que no aceptas
tampoco soy de “los otros”, espero que lo comprendas.
Yo prefiero decidir por mí mismo en cada tema
sin hacer caso de dogmas, ortodoxias ni etiquetas.
Aunque demasiadas veces, y es una inquieta sorpresa,
ni con unos ni con otros… ¡no estoy en ninguna acera!,
y encuentro que mis ideas sólo soy yo quien las piensa.
Esa es hoy mi militancia: la tranquila disidencia.
En estos tiempos obtusos no hay nadie que me convenza,
mucho menos los fanáticos y sus siervos de la gleba,
con su infinito catálogo de victimismos y afrentas
y su afán por imponer sus tabúes y sus reglas.
Es mi norma desconfiar de todo aquel que se envuelva,
para hacer acusaciones, en un manto de pureza,
superioridad moral y religiosa certeza.
No soporto la manía que ahora tanto se lleva
de ideologizarlo todo. Incluso acciones pequeñas
de la vida cotidiana son puestas bajo sospecha
y han de pasar por el filtro de esos censores de pega.
Si acaso eres uno de ellos, y te ofende este poema,
puedes insultarme en Twitter o en el sitio que prefieras
y llamar “equidistancia” a lo que es independencia.
No obtendrás de mí atención ni tampoco una respuesta.

sábado, 21 de marzo de 2020

Abrazos en la despensa...

Día Mundial de la Poesía. Con la que está cayendo, no podemos permitirnos obviar esta efeméride. ¡¡ÁNIMO!!

Imagen: Pamula Reeves-Barker




QUIERO TENERLO TODO PREPARADO

¿Acumular mucho papel higiénico?
No es por fardar de que yo soy muy ético,
pero son otras en este momento
mis prioridades de almacenamiento.
Cuando este virus pierda su corona
y pueda al fin volver al Mercadona
sin mascarillas, guantes ni distancias;
cuando las más sencillas circunstancias
vuelvan a ser humildes y ordinarias
y las rutinas sean rutinarias;
quiero tenerlo todo preparado
como hoy la lista del supermercado.

Por eso…

Voy juntando abrazos en la despensa
y guardo lágrimas en la nevera
y los besos rebosan mis cajones.
Las caricias, para que no se doblen,
las coloco entre páginas de libros.
Todavía tengo que encontrar sitio
para los apretones y palmadas.
Voy a hacer un cuaderno con miradas,
a aprenderme canciones y poemas,
y a colgar las sonrisas de las perchas
para que estén dispuestas, siempre a mano.
¡Quiero tenerlo todo preparado!

Porque voy a llorar cuando te vea,
cuando corra a abrazarte y cuando pueda
acariciar tu pelo con mis dedos
y acariciar mi rostro con tu pelo.
Y servirán los besos de moneda.
Y empujaré otra vez sillas de ruedas.
Y sonreiremos en nuestros reencuentros
igual que los niños en los colegios.

Por eso…

Cuando triunfen la ciencia y la paciencia
y coronemos a las enfermeras
quiero tenerlo todo preparado,
como hoy la lista del supermercado.

miércoles, 1 de enero de 2020

Feliz Año Nuevo...

Comienza un nuevo año. Y como es costumbre, lo empiezo con un poema.

Imagen: la foto es mía.





POEMA DE AÑO NUEVO 2020

Nos rodean mares de información
pero cada vez hay menos verdad.
Con tanto hastío y falsa vanidad
somos ignorantes por vocación
y arrogantes con mucha convicción.
Nuestro capricho es nuestra identidad,
pero enfrentados a la realidad
vivimos en constante frustración.
Yo reivindico la delicadeza
y no le tengo aprecio a la certeza.
Frente a tanto cinismo y malos modos
quisiera un Año Nuevo para todos
con menos postureo y más franqueza,
con más humanidad y más belleza.

Y que vuestros pies pisen más la hierba.
Y que podáis correr ilusionados.
Y que os miren más niños a los ojos.
Y que vuestras manos toquen más manos.
Y que vuestras risas engendren risas.
Y que vuestros cantos engendren brazos.
Y que oiga más “te quiero” vuestro oído
Y digan más “te quiero” vuestros labios.

sábado, 11 de agosto de 2018

Concierto de verano...

Yo voy a conciertos todo el año, pero la mayoría caen en verano. Pienso que el amor y la música se complementan, y se me ocurrió la historia que hoy os presento.

Imagen: la foto es mía.





NOSTALGIA DEL FUEGO

Ya salen: guitarra, batería, bajo,
el saxofonista, y el de los teclados.
El cantante se hace de rogar un rato
pero tiene el tiempo muy bien calculado
para que el aforo estalle en aplausos
cuando él aparezca, de rojo ataviado,
haciendo sus poses de chulo de barrio.
Sí, puede que añoren los tiempos pasados
cuando eran capaces de llenar estadios
pero ellos se entregan sobre el escenario
y tú estás delante, con ella a tu lado.
Este no está siendo vuestro mejor año
y las discusiones son lo cotidiano.
Incluso el divorcio, cual buitre leonado,
desde las alturas planea acechando.
Pero ambos sabíais que esto era sagrado,
contabais los días para reencontraros
otra vez con vuestros ídolos de antaño.
Así que hoy hay tregua, un pacto callado
que os mantiene juntos, y paladeando
vuestras dos cervezas en vasos de plástico.
Las canciones traen recuerdos tan gratos
que en comparación resultan amargos.
¡Ay, aquellos jóvenes tiempos alocados!
Todo parecía menos complicado.

Llega la balada, y un bosque de manos
en la dulce noche luce sus smartphones.
Levantas el tuyo sintiéndote extraño.
Nostalgia del fuego, las llamas brillando…
¡Los mecheros daban mucho más encanto!
Cuando se termina, os veis atrapados
en una marea de besos y abrazos
y con la corriente, también vuestros labios
se unen en un beso con aliento amplio.
En ese momento, no existen agravios
y todos los pesos parecen livianos.
Un fugaz instante, porque de inmediato
entre vuestros cuerpos renace el espacio.
Ambos sonreís, un poco azorados.
Los ojos preguntan: “pero, ¿qué ha pasado?”.
La única respuesta son hombros alzados.
No hay tiempo de más, porque están sonando
los viejos acordes del que es su gran clásico,
la canción que todos están esperando.
Hay saltos, aullidos, mil puños en alto
y un coro infinito que vibra entonando
palabras que dejan el aire temblando.

Bailan los colores, sigue el espectáculo.
Pies y corazones van acompasados.
El guitarrista hace su solo más largo
(dedos en el aire tratan de imitarlo)
y el concierto alcanza ya su final falso.
Regresan tras irse (el típico amago)
y anuncian dos temas que son un regalo.
Gozáis sin mesura con el arrebato
que comparten tantos sudores hermanos.
Luego reverencias, ovación y halagos,
vuelan las baquetas, y esto se ha acabado.
“¡Geniales!” “¡Qué grandes!” “Brutal” “Me ha encantado”.
“¿Tomamos la última?” “No, mejor nos vamos”.
“El coche, ¿recuerdas dónde lo dejamos?”.
“Me acuerdo, tranquilo. Está más abajo”.
Emprendéis la marcha de camino al auto
y tú te preguntas si hay que intentar algo.
En un movimiento bastante arriesgado
rozas su muñeca con sumo cuidado
y ella corresponde cogiendo tu mano.
Luego, fugazmante, volvéis a miraros.
Eso será todo, lo tenéis muy claro.
¡Tan frágiles son los acuerdos tácitos!
Por eso ninguno quiere estropearlo
y así, de la mano, seguís caminando,
los dos en silencio, los dos deseando
que la tregua alcance a todo el verano.

¿Existe el futuro? Mejor no pensarlo,
y dejar que todo vaya paso a paso.
Cierto es que ninguno creéis en milagros,
el cinismo ha hecho muy bien su trabajo.
Pero es que hoy los músicos os lo han demostrado:
El “Rock” no está muerto. Sólo está cansado.

jueves, 14 de junio de 2018

Hoy comienza el Mundial...

...así que me he puesto en plan provocador.

Imagen: Antranias




ANTI-FÚTBOL

No pienso ver ningún partido del Mundial,
ni siquiera aunque España llegue hasta la final.
Estoy harto del fútbol, me niego a celebrar
el principal reducto que hay en la actualidad
de actitudes machistas, racistas y demás.
No entiendo que un deporte se tenga que afrontar
cual si fuera una guerra de baja intensidad,
con odios que culminan en violencia tribal.
Hasta cuando son niños quienes van a jugar
la gente va a los campos a gritar e insultar
cuando no a pelearse, ¡vaya ejemplaridad!
Los ídolos del fútbol… ¡cuánta grima me dan!
Prepotentes propensos al delito fiscal,
niñatos insolentes que por su edad mental
diría que no pasaron aún la pubertad.
La prensa futbolera… ¡menudo lodazal!
¿A lo que hace esa gente lo llaman “informar”?
Cotillas que parecen porteras de portal
soltando chismorreos idiotas sin parar,
amantes de la hipérbole que buscan fomentar
un sentimiento ciego, una fe irracional.
No creo en sacrificios ni en el honor grupal,
los himnos y banderas nunca me hacen llorar.
El “sentir los colores”, el “salir a luchar”,
el “morirse en el campo” y todo ese percal
no me sugieren nada salvo banalidad.
Y por si fuera poco, tenemos que aguantar
la presión agobiante de la publicidad.
Lo siento, pero me entran las ganas de emigrar.
Pero emigrar.. ¿a dónde? ¡Si están todos igual!

miércoles, 20 de septiembre de 2017

La Ley es la Ley...

Cuando mi admirado Antonio Muñoz Molina recibió en el 2013 el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, uno de los actos que se organizó en Oviedo fue una charla-coloquio con clubes de lectura a la que tuve el placer de asistir personalmente. En esa charla, entre otras cosas, reflexionó sobre cómo en España no había calado la idea del respeto a la ley. Cómo no se había sabido construir una legalidad democrática. 

Ahora mismo, con el desafío catalán, el Gobierno español parece haber "descubierto" la ley. Sus representantes no paran de decir que "hay que cumplir las leyes". Bueno, no deja de resultar irónico que diga eso el Gobierno del país que en los últimos años ha tenido que pagar más dinero en multas a la Unión Europea por incumplir la normativa comunitaria. El mismo Gobierno que aprobó una amnistía fiscal que fue anulada por el Tribunal Constitucional, y que está en manos de un partido político con incontables casos de corrupción a sus espaldas. ¡Y ahora son los campeones de la ley!

Naturalmente, es cierto que los responsables políticos catalanes se están saltando a la torera todas las leyes, y por eso yo desde luego no me escandalizo por las detenciones y registros que se están produciendo en Cataluña. Más bien me extraña que haya quien se escandalice tanto. Lo que me apena es que pienso que no debería haberse llegado hasta aquí.

Si las personas que ocupan los más altos cargos son las primeras en vulnerar las leyes, ¿qué cabe esperar entonces que haga la gente? Exactamente lo mismo, porque para empezar no hay diferencia entre gobernantes y gobernados. Todos vivimos en la misma cultura y nos comportamos parecido. Y así tenemos que España es un país donde la ley... (EL POEMA ESTÁ DESPUÉS DE LA FOTO)

Imagen: pixabay




LA LEY EN ESPAÑA

La ley en España no pinta nada,
siempre se ve como algo a superar.
Desde el Ayuntamiento que, tan pancho,
se salta un procedimiento legal,
o el organismo que a sus proveedores
les deja más de un año sin cobrar,
al fontanero que no hace factura
“y así el IVA te lo puedo quitar”.
Brindo por los pacientes funcionarios
y lo que a veces tienen que aguantar:
uno que afirma que hay que ser “flexible”,
el otro que su caso es “especial”,
“¿a ti qué más te da?”, “pórtate, hombre”,
“hazme el favor”, “¿no me vas a ayudar?”.
Y es muy cierto que hay casos especiales,
que debe existir flexibilidad,
pero lo de España es exagerado,
un odio a la ley espectacular.
Basta con ver las frases que se escuchan
en relación con la legalidad:
“Yo soy el alcalde, me votó el pueblo,
ninguna ley me va a sobrepasar.”
“No hay que obedecer las leyes injustas,
hay que saltárselas, ¿verdad?, ¿verdad?”
“Cuidado, que yo conozco al ministro”
(o al consejero, o al concejal).
 “Pásame al jefe, que es amigo mío,
ya verás cómo él me va a autorizar.”
“La norma podrá decir lo que quiera,
pero esto lo tenemos que arreglar.”
“Yo esa ley no la voté cuando se hizo,
así que no la tengo que acatar”.
“Lo que tenéis que hacer es abrir puertas,
no cerrarlas. ¿Me quieres escuchar?”
“¿Es que eres un esclavo de las normas?
Tú hazlo, que nadie se va enterar”.
Lejos de mí ponerme moralista,
pontificar si esto está bien o está mal.
Sólo tengo una duda razonable:
Así, ¿a dónde iremos a parar?



Por último, decir que si a alguien le interesa saber lo que dijo Antonio Muñoz Molina, la charla puede verse íntegramente aquí: https://www.youtube.com/watch?v=Ad6WeaHXtYE

La reflexión sobre la ley está en el minuto 50'30'', aunque recomiendo ver la charla entera, claro.

domingo, 1 de enero de 2017

Feliz Año Nuevo...

Tengo la costumbre de escribir un poema en Año Nuevo, aunque los suelo colgar en Facebook, y no aquí. Esta vez me he decidido colgarlo en los dos sitios.

Imagen: Jeff Nelson (stormwarning)




UNA CARTA EN NOCHEVIEJA

“Estimado Señor” es el comienzo,
luego el nombre de pila, que es “Feliz”,
después los apellidos, “Año Nuevo”,
y el texto de la carta dice así:
“Por favor, disculpe el atrevimiento
que con usted me tomo al escribir.
Pero visto el atroz comportamiento
de su predecesor, me decidí
a darle humildemente unos consejos
ahora que comienza su interín.
No mate más músicos, se lo ruego.
Precisamos su arte para vivir.
Los clásicos del cine, yo ya entiendo
que algún día se tendrán que morir…
¡pero puede ser en otro momento!
Permítanos un año sin sufrir.
Nos dieron tantos preciosos momentos
que resulta duro verles partir.
La esposa de mi primo es otro ejemplo
que no debe volverse a repetir.
Porque Rosa era un ángel, alguien de esos
de los que sólo sale uno entre mil.
No se nos lleven siempre a los más buenos,
porque no se les puede sustituir.
Si es preciso que haya fallecimientos,
hay otros candidatos por ahí.
Si no se le ocurren yo le aconsejo,
sé bien de quién podemos prescindir.
En otro orden de cosas, le recuerdo
más males que habría que redimir.
El pasado ejercicio hubo un exceso
de atentados y guerras por aquí.
¡Pues este curso que haya muchos menos!
El equilibrio es bueno, ¿a que sí?
Lo de los refugiados, ese infierno…
¿no habrá manera de ponerle fin?
En lugar de tantos enfrentamientos
mire a ver si puede usted conseguir
que empiece a primar el entendimiento
y que florezca el verbo “compartir”.
Me despido ya, señor Año Nuevo.
Le deseo un plácido transcurrir.
Ruego disculpe mis requerimientos,
mas si acaso opina que me excedí,
piense usted que sólo le estoy pidiendo
que haga honor a su nombre: sea Feliz”.
Pongo la fecha, firmo, sobre y sello,
y al buzón. ¿La llegará a recibir?

viernes, 14 de octubre de 2016

Contra el tabú...

...del suicidio. Ante todo, quiero decir que este tema no me ha afectado de forma directa. Sólo he conocido casos tangencialmente, así que pido disculpas si alguien que lo haya sufrido considera errónea mi forma de reflejarlo. Pero no por ello dejan de asustarme las crecientes cifras. Se hacen campañas contra el fuego, contra las drogas, contra los accidentes de tráfico, contra la violencia de género... Pero hay muchas más muertes por suicidio que por todos esos fenómenos juntos, y nada. Silencio. De vez en cuando, algún periódico publica las cifras, y eso parece ser todo. No se trata de airearlo alegremente, los psicólogos advierten que mencionar los métodos puede estimular un "efecto imitación", pero creo que el silencio y el tabú tampoco ayudan precisamente a combatir esta epidemia.

Imagen: Jared Keener



LO QUE TÚ NO PEDÍAS

No es un dato inventado:
de media se suicidan
en esta España nuestra
diez personas al día.
Diez angustias con nombre.
Diez sangrantes heridas.
Diez enfermos de tiempo,
seres que se veían
hundidos en un pozo
sin ninguna salida,
prisioneros del mundo
y de sus propias vidas.

Se fueron en un gesto
de violencia impulsiva,
con una simple nota
por toda despedida.
Y a los más allegados,
amigos y familia,
les quedaron las dudas,
la tristeza infinita,
sentimientos de culpa
que nunca se marchitan,
y preguntas que nunca
podrán ser respondidas:

¿En qué me he equivocado?
¿Ha sido culpa mía?
¿Por qué no fue bastante
lo que yo te quería?
¿Pude haberte ayudado?
¿Qué es lo que no sabía?
¿Por qué no me di cuenta
de lo que tú sufrías?
¿No viste que mi mano
siempre estuvo tendida?
¿Por qué no supe darte
lo que tú no pedías?

Los que logran matarse
son una minoría,
porque hay más de doscientos
intentos cada día.
No parece que importe,
no se toman medidas.
¿Dónde está el "bienestar"
con que se identifica
a nuestra sociedad?
No es más que una ironía.
En cada vecindario
se ocultan pesadillas.

Ellas lo intentan más.
Ellos se reivindican
más duchos en el arte
de quitarse la vida.
Pero no se habla de ello,
sus muertes no son "dignas".
Se hacen pocos estudios
que apenas se coordinan.
Es un tema "molesto",
y el tabú facilita
que sigan las preguntas
resonando a escondidas:

¿En qué me he equivocado?
¿Ha sido culpa mía?
¿Por qué no fue bastante
lo que yo te quería?
¿Pude haberte ayudado?
¿Qué es lo que no sabía?
¿Por qué no me di cuenta
de lo que tú sufrías?
¿No viste que mi mano
siempre estuvo tendida?
¿Por qué no supe darte
lo que tú no pedías?

Si acaso vives preso
de la melancolía,
no te ahogues en mares
de rabia contenida.
Si tu historia es tan triste,
permítenos oírla.
No pienses que nos manchas
ni que nos contaminas.
No hagas caso a esa mezcla
de orgullo y cobardía
que no te deja hablar
cuando lo necesitas.

Tantas redes sociales,
tantas caras amigas,
tanto WhatsApp y Facebook
y tanta tontería...
Rodeados de pulcras
y brillantes sonrisas
la soledad se extiende,
y hay almas que agonizan,
cotidianos infiernos
que el silencio eterniza.
Y fluyen las preguntas
cien veces repetidas:

¿En qué me he equivocado?
¿Ha sido culpa mía?
¿Por qué no fue bastante
lo que yo te quería?
¿Pude haberte ayudado?
¿Qué es lo que no sabía?
¿Por qué no me di cuenta
de lo que tú sufrías?
¿No viste que mi mano
siempre estuvo tendida?
¿Por qué no supe darte
lo que tú no pedías?

El paro, los desahucios,
divorcios que terminan
con un hombre sin casa,
sin hijos y en la ruina,
mujeres maltratadas,
desamor, apatía,
el acoso escolar...
Los motivos varían,
pero las muertes siguen:
diez personas al día.
Y nadie las recuerda.
Y nadie las olvida.

sábado, 12 de julio de 2014

Morir por...

Se cumplen 100 años del inicio de la I Guerra Mundial, y es buen momento para publicar algo sobre aquella tremenda sangría. Un poema interesante referente al conflicto es este de W.B. Yeats (1865-1939), del cual he hecho una "traducción rimada" de las mías. Trata de un pobre irlandés que se ha alistado voluntario para luchar por los ingleses, a los que odia. ¿Por qué? Yeats intenta contestar a la pregunta.

Imagen: Eduardo Alonso Álvarez





UN PILOTO IRLANDÉS PREVÉ SU MUERTE

Sé que me encontraré con mi destino
arriba, entre las nubes del cielo.
No odio a quienes son mis enemigos.
No amo a aquellos a quienes defiendo.
Vengo del país de Kiltartan Cross,
los pobres de Kiltartan son mi pueblo.
Ningún posible fin que tenga yo
hará que aumenten su dicha o su duelo.
Ni la ley ni el deber me hacen luchar,
ni los políticos, ni los aplausos.
Un solitario impulso de gozar
me trajo a las nubes, a este gran caos.
Pensé en todo, todo fue sopesado,
aliento malgastado parecían
los años por venir, cual los pasados.
Se equilibra esta muerte, con mi vida.


Y aquí está el poema original:


AN IRISH AIRMAN FORESEES HIS DEATH

I know that I shall meet my fate
Somewhere among the clouds above;
Those that I fight I do not hate,
Those that I guard I do not love;
My country is Kiltartan Cross,
My countrymen Kiltartan's poor,
No likely end could bring them loss
Or leave them happier than before.
Nor law, nor duty bade me fight,
Nor public men, nor cheering crowds,
A lonely impulse of delight
Drove to this tumult in the clouds;
I balanced all, brought all to mind,
The years to come seemed waste of breath,
A waste of breath the years behind
In balance with this life, this death.

William Butler Yeats, 1918

domingo, 6 de julio de 2014

Hablar, comunicarse...

...aunque sea sin palabras.

Regreso tras un año sin escribir por aquí. Atravesé una fase de bloqueo creativo. La verdad, no se me ocurría nada. Y cuando se me ocurría, eran ideas tremendamente complejas para cuyo desarrollo precisaba un tiempo que no tenía. Solucionados algunos inconvenientes, inicio una nueva etapa en la que espero volver a publicar con regularidad, aunque vete a saber.


Este poema fue un encargo. Yo en su día me declaré objetor de conciencia (supongo que no os sorprende). En 1998-99 me tocó hacer la Prestación Social Sustitutoria en un centro para niños con parálisis cerebral (aunque también acuden algunas personas con otras afecciones). Les cogí tanto cariño a los chavales que decidí seguir acudiendo al centro como voluntario. Y aún sigo yendo. Este año se celebró el cincuentenario de la asociación que gestiona el centro, y se hizo una publicación conmemorativa. Me pidieron una colaboración, y esto fue lo que escribí. La imagen pertenece al impresionante, inquietante y emotivo proyecto Echolilia, del fotógrafo Timothy Archibald.


Imagen: Timothy Archibald




PUENTES

Tengo algunos amigos que me alaban
por mi voluntariado en este centro.
Me extraña, porque creo que se engañan,
no soy tan generoso ni tan bueno.
Mi actividad aquí es interesada:
recibo mucho más de lo que entrego.
Carece por completo de importancia
que la transacción no sea en dinero.
¿Qué me mueve? Una pulsión extraña.
Soy adicto a vosotros, mis pequeños.
Van muchos años desde aquella carta
que me llegó desde algún Ministerio.
No quise aprender a disparar balas
y me tocó aprender a daros besos.
Estar con vosotros no es una carga
sino un emocionante privilegio.
Después de currar toda la semana
me ilusiona venir a vuestro encuentro,
y con vuestra ternura ilimitada
liberarme de traumas y recelos.
Cuando vuestras sonrisas me reclaman
o me llamáis con mudos aspavientos,
si me dedicáis vuestras carcajadas
o vuestras expresiones de contento,
entonces siento en mi interior que nada
podría suponerme mayor premio.
¡Qué triste no escuchar vuestras palabras
y tener que interpretar vuestros gestos
y vuestras bellas y ansiosas miradas
cargadas de preguntas y deseos!
Quisiera disponer de alguna magia
capaz de leer vuestros pensamientos,
hablaros de tú a tú, que vuestras caras
no fueran tantas veces un misterio.
Pero he de conformarme, y me basta
ser un raro juguete en vuestros dedos,
y a través de la experiencia cercana
llegar de alguna forma a conoceros,
a advertir patrones, ritmos y mantras,
y encontrar minúsculos agujeros
en el velo invisible que os separa.
No sé si lo hago bien, tan sólo intento
tender puentes de forma improvisada
para enlazar mi mundo con el vuestro.