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lunes, 15 de abril de 2019

Quo vadis democratia?...

El estado de la cuestión. O eso creo. Admito que no soy muy optimista.

Imagen: Broderick Crawford en el film "All The King's Men" (El político), dirigido por Robert Rossen en 1949.





DERIVA

Y qué triste es ver a la democracia
convertida en una competición
en la que prima la sobreactuación
con el objetivo de caer en gracia,
ya sea argumentando una falacia
o acusando al contrario de traición.
El demonio de la confrontación
es un demonio que nunca se sacia.
Hoy se aplaude a líderes ignorantes,
arrogantes que ansían dictar leyes
y ocultan verdades a los votantes:
el carro por delante de los bueyes.
Nuestros democráticos gobernantes,
cada vez más, actúan como reyes.

viernes, 14 de octubre de 2016

Contra el tabú...

...del suicidio. Ante todo, quiero decir que este tema no me ha afectado de forma directa. Sólo he conocido casos tangencialmente, así que pido disculpas si alguien que lo haya sufrido considera errónea mi forma de reflejarlo. Pero no por ello dejan de asustarme las crecientes cifras. Se hacen campañas contra el fuego, contra las drogas, contra los accidentes de tráfico, contra la violencia de género... Pero hay muchas más muertes por suicidio que por todos esos fenómenos juntos, y nada. Silencio. De vez en cuando, algún periódico publica las cifras, y eso parece ser todo. No se trata de airearlo alegremente, los psicólogos advierten que mencionar los métodos puede estimular un "efecto imitación", pero creo que el silencio y el tabú tampoco ayudan precisamente a combatir esta epidemia.

Imagen: Jared Keener



LO QUE TÚ NO PEDÍAS

No es un dato inventado:
de media se suicidan
en esta España nuestra
diez personas al día.
Diez angustias con nombre.
Diez sangrantes heridas.
Diez enfermos de tiempo,
seres que se veían
hundidos en un pozo
sin ninguna salida,
prisioneros del mundo
y de sus propias vidas.

Se fueron en un gesto
de violencia impulsiva,
con una simple nota
por toda despedida.
Y a los más allegados,
amigos y familia,
les quedaron las dudas,
la tristeza infinita,
sentimientos de culpa
que nunca se marchitan,
y preguntas que nunca
podrán ser respondidas:

¿En qué me he equivocado?
¿Ha sido culpa mía?
¿Por qué no fue bastante
lo que yo te quería?
¿Pude haberte ayudado?
¿Qué es lo que no sabía?
¿Por qué no me di cuenta
de lo que tú sufrías?
¿No viste que mi mano
siempre estuvo tendida?
¿Por qué no supe darte
lo que tú no pedías?

Los que logran matarse
son una minoría,
porque hay más de doscientos
intentos cada día.
No parece que importe,
no se toman medidas.
¿Dónde está el "bienestar"
con que se identifica
a nuestra sociedad?
No es más que una ironía.
En cada vecindario
se ocultan pesadillas.

Ellas lo intentan más.
Ellos se reivindican
más duchos en el arte
de quitarse la vida.
Pero no se habla de ello,
sus muertes no son "dignas".
Se hacen pocos estudios
que apenas se coordinan.
Es un tema "molesto",
y el tabú facilita
que sigan las preguntas
resonando a escondidas:

¿En qué me he equivocado?
¿Ha sido culpa mía?
¿Por qué no fue bastante
lo que yo te quería?
¿Pude haberte ayudado?
¿Qué es lo que no sabía?
¿Por qué no me di cuenta
de lo que tú sufrías?
¿No viste que mi mano
siempre estuvo tendida?
¿Por qué no supe darte
lo que tú no pedías?

Si acaso vives preso
de la melancolía,
no te ahogues en mares
de rabia contenida.
Si tu historia es tan triste,
permítenos oírla.
No pienses que nos manchas
ni que nos contaminas.
No hagas caso a esa mezcla
de orgullo y cobardía
que no te deja hablar
cuando lo necesitas.

Tantas redes sociales,
tantas caras amigas,
tanto WhatsApp y Facebook
y tanta tontería...
Rodeados de pulcras
y brillantes sonrisas
la soledad se extiende,
y hay almas que agonizan,
cotidianos infiernos
que el silencio eterniza.
Y fluyen las preguntas
cien veces repetidas:

¿En qué me he equivocado?
¿Ha sido culpa mía?
¿Por qué no fue bastante
lo que yo te quería?
¿Pude haberte ayudado?
¿Qué es lo que no sabía?
¿Por qué no me di cuenta
de lo que tú sufrías?
¿No viste que mi mano
siempre estuvo tendida?
¿Por qué no supe darte
lo que tú no pedías?

El paro, los desahucios,
divorcios que terminan
con un hombre sin casa,
sin hijos y en la ruina,
mujeres maltratadas,
desamor, apatía,
el acoso escolar...
Los motivos varían,
pero las muertes siguen:
diez personas al día.
Y nadie las recuerda.
Y nadie las olvida.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Los que "no hacen nada"...

...que siempre son muchos. Los que se quedan mirando. Los que disfrutan del espectáculo. Los que callan. Tenía la idea de un poema así rondando por el fondo de mi cabeza y acontecimientos recientes han hecho que al final salga. Un chaval habla con sus padres sobre algo que ha ocurrido. Estrofas de cuatro versos hexasílabos con rima consonante.
¡Más de un año sin postear! Qué barbaridad. Gracias a los que me lean.


Imagen: Lance Neilson




YO SÓLO MIRABA

Os digo que no,
que no he sido yo.
Sé lo que pasó,
pero no fui yo.

Fueron los matones,
los tres abusones
que a mí en ocasiones
me han dado empellones.

Sí, en el aulario
era algo ordinario.
Le daban a diario,
por estrafalario.

¡Es que era un huraño!
Era un chico extraño.
Pero no os engaño,
yo no le hice daño.

Yo no le empujaba.
Yo no le insultaba.
Yo no le pegaba.
Yo sólo miraba.

Yo no le escupía
ni le perseguía.
Sólo me reía
cuando lo veía.

Era divertido
verle compungido,
temblando encogido,
llorando y perdido.

No, no estoy contento.
¡Claro que lo siento!
De verdad, no os miento.
Sí que lo lamento.

Sé que varios guajes
le enviaron mensajes
con burlas y ultrajes
y le hacían chantajes.

¿Los profes? Pasaban.
Nunca se enteraban.
O tal vez pensaban
que sólo jugaban.

Nadie le ayudaba
ni le consolaba.
Nadie se acercaba.
Él siempre lloraba

igual que una chica.
Él era un quejica.
Él era un marica.
¿Ser yo un acusica?

¿Y pagar yo el pato?
¡No soy un chivato!
Si yo los delato
luego a cada rato

me iban a joder.
¿Yo qué iba a poder?
Yo debía hacer
como todos: ver

y callar, sin más.
¡Como los demás!
¡Como los demás!
No pensé jamás

que habría tal suceso.
Mamá, dame un beso.
No me digáis eso,
que parezco un preso.

¿Nunca volverá?
Ya lo sé, mamá.
Por favor, papá.
¡Parad! ¡Basta ya!

Papá, estás gritando
y yo estoy llorando.
No estáis escuchando.
¡Os lo estoy contando!

¡Que ya os lo he explicado!
No soy un malvado.
Si se ha suicidado,
yo no le he obligado.

¡No digáis que sí!
¡Que yo no le di!
¿Que lo consentí?
Sí, yo estaba allí.

¿Que la culpa es mía?
¿Porque lo veía
sufrir cada día
y hasta me reía?

¿Porque no hice nada?
¿Por dar la callada
por respuesta a cada
insulto y patada?

¿Que soy peor incluso
que los del abuso?
¿Que le predispuso
el verse secluso,

que todos callaran,
que le marginaran,
que le arrinconaran,
que le abandonaran?

Pero no pensaba...
Yo no imaginaba...
Yo sólo miraba...
Yo sólo miraba...

lunes, 13 de mayo de 2013

Cuando muere un poeta...

...se callan los pájaros, los estremecimientos se quedan huérfanos, y las lágrimas vagan desconsoladas. Circunstancias personales me habían tenido apartado de este blog últimamente, y es terrible tener que volver así. El pasado lunes, día 6 de mayo de 2013, moría en Murcia a los 47 años de edad el poeta Ramón Ataz, víctima de un infarto. Yo no me enteré hasta unos días después, y la noticia ha sido un mazazo descomunal. Ramón era el autor del blog El bosque de Mnemea, que seguía con devoción y en donde acostumbraba a dejar comentarios alabando sus maravillosos poemas. Él también se hizo seguidor de mi blog, y acabamos contactando vía Facebook. Aunque no llegué a conocerle en persona, los atisbos de su alma que pude percibir me impresionaron, me llegaron muy hondo, y sé que siempre le echaré de menos. A los que me leéis y no conozcáis los poemas de Ramón, deciros que si queréis haceros un favor muy grande a vosotros mismos, visitad su blog y leed sus versos. Os aumentará el gasto en pañuelos, pero me agradeceréis el consejo.

Imagen: Carlos Becerra




EN EL BOSQUE DE MNEMEA

                                                                    A Ramón Ataz

Las lágrimas riegan hoy los morfemas
que plantaste en Mnemea con tus manos,
la tierra donde germinaron sanos
árboles de carne y sangre, poemas

que en la noche refulgen como gemas
alumbrando los asuntos humanos,
los pequeños misterios cotidianos
del amor y la vida y sus problemas.

No es posible decirte adiós, Ramón,
tan sólo un “hasta pronto” con cariño,
porque en este bosque tu corazón

late aún, perennemente lampiño,
desnudo en su ternura y su razón,
hermoso como los ojos de un niño.

viernes, 29 de marzo de 2013

Decadencia...

Es lo que nos están dejando: nada. Camino llevamos de que cada vez haya más estampas como esta. Otra vez un poema triste, a ver si el próximo me sale más alegre.

Imagen: Carlos Becerra



ELEGÍA

Nada. No queda nada. Nada. Nada.
Se lamenta el obrero ante el espectro
de lo que no hace mucho era la fábrica
donde sus diestras manos entregaron
el talento de sus mejores años.
Observa triste las paredes sucias,
la basura esparcida, los escombros,
los cristales rotos, el abandono,
la opresiva vacuidad del espacio,
y se acuerda de cuando allí latían
el corazón, la ilusión, el orgullo
y la prosperidad de la comarca.
Los ojos no se acostumbran al cambio,
las ausencias se clavan en su carne,
y el silencio se torna angustia física
en el inmenso y tétrico vacío.
Ya no se oyen las risas y las bromas
entre los compañeros de trabajo.
Ya no se escucha el ruido de las máquinas.
Han desaparecido aquellas prisas,
los bostezos, las miradas furtivas,
las miradas confiadas, el cansancio,
el aroma dulzón de la rutina.
Ya no quedan órdenes por cumplir,
ni hay que satisfacer ningún pedido.
¡Qué sensación de muerte donde antes
hubo tantas vidas entretejidas!
¿Qué fue de los sudores compartidos?
¿Para qué tantas horas regaladas?
¡Tantas preocupaciones inquietas
alterando su vida familiar
para desembocar en esta ruina!
Ya sólo conviven en el silencio
las sombras, los ecos y los fantasmas.
Nada. No queda nada. Nada. Nada.

sábado, 16 de marzo de 2013

Advertencia: el poema de hoy no va de vampiros...

...no sea que después del relato de la semana pasada y teniendo en cuenta el título, alguien se confunda. Lo de hoy es sólo una historia triste y corriente, hecha soneto. Muy simple.

Imagen: Eneas




CREPÚSCULO

Aún no nació el día y de la noche
ya solamente quedan los despojos.
La niebla y el alcohol velan mis ojos
y no atino con las llaves del coche.

Han sido varias horas de derroche
obedeciendo servil los antojos
de la arpía núbil de labios rojos
en cuyas manos soy triste fantoche.

Llego a casa por fin. Abro la puerta.
Los chiquillos duermen, ardiendo en piras
de sueños, pero tú… estás despierta

y no alzas la cabeza ni me miras.
Sólo tomas café esperando alerta
mi ración generosa de mentiras.

domingo, 3 de marzo de 2013

A veces lo más nimio...


...es más difícil de superar que los mayores obstáculos. No siempre vence el amor.





FIN

Eran tan puras nuestras emociones…
Fueron tan vastos nuestros horizontes…
Caímos en todas las tentaciones,
de la felicidad fuimos arcontes,
y el mundo derramaba sensaciones
sobre nuestros espíritus simbiontes.

Hasta que se produjo el primer roce,
la primera discusión en el coche,
y perdimos el camino del goce,
y le crecieron sombras a la noche.
Como extraños a quienes se conoce
llegaron la mentira y el reproche,

y aquel amor como el de las canciones,
capaz de vencer los más altos montes,
no pudo con la erosión y el desbroce,
y la rutina gris le puso broche.

sábado, 23 de febrero de 2013

Consuelo...

...es todo lo que podemos ofrecerle a un amigo cuando pierde a un ser querido. Consuelo y cariño. Y recordarle que nadie, nunca, se va del todo. Este poema es para Óscar, y para todos aquellos que, también, hoy echan de menos a alguien. Es decir, para todos.

Imagen: J.A.V.I.



CONTIGO

No me busques en el susurro del viento.
No me busques en el rumor de las olas.
No me busques en la luna y las estrellas.
No me busques en los campos o en los montes.
No me busques entre las nubes del cielo.
No me busques entre las gotas de lluvia.
No me busques en los muebles ni en los libros.
No me busques tras la piedra con mi nombre.

Yo voy a estar en los labios que te rocen,
y también en los abrazos que recibas.
Yo voy a estar en las caricias que sientas.
Yo voy a estar en la voz de tus amigos.
Yo voy a estar en todos los corazones
que laten en sintonía con el tuyo.
Yo voy a estar en los ojos que te quieren.
Yo voy a estar en la risa de los niños.

domingo, 27 de enero de 2013

El hombre es lobo...

...para el hombre, escribió Plauto. Y lo vemos cada día, así como también vemos la inmensa capacidad de autoengaño que tenemos, y que es útil para no desesperarse, pero también facilita que nos creamos (o mejor dicho: que queramos creernos) las mentiras que nos cuentan. Nota: aquí en Asturias llevamos ya más de dos semanas seguidas con mal tiempo, sin apenas descansos, y empiezo a estar cansado. Creo que debe ser eso lo que me ha inspirado esta recapitulación. Personas depresivas absténganse de leerlo.

Imagen: Retron





LUNA MENTIROSA

Aire frío, en las fronteras del tiempo.
Ya le queda muy poco a mi cuerpo enfermo.
Copos blancos caen sin tregua del cielo,
y el paisaje se transforma en un desierto
monocromo, tan terrible como bello.
Sólo rompe su monótono criterio
el pelaje gris de los cánidos fieros
que recorren en manadas el terreno,
incansables, a la busca de alimento.
A menudo dicen que nos parecemos:
dos especies con un estigma siniestro
sometidas a un sistema de derechos
parecido, con jerarquías y sesgos.
Muchas veces, cuando como hoy los observo,
me pregunto cuáles serán sus anhelos,
si se aferran, como nosotros hacemos,
a un conjunto de elaborados misterios,
fantasías, supersticiones y miedos.
¿También ellos ven traicionados sus sueños?
Y los lobos aúllan al firmamento,
y la luna les continúa mintiendo.

Un sonido distrae mis pensamientos:
el crujido de las vigas por el peso
de la nieve que se acumula en el techo.
Aún resiste las embestidas del viento
la cabaña que alberga el cuarto pequeño
donde yazco, acostado en mis recuerdos,
evocando como único consuelo
el amor que viví, cruel y verdadero,
en los años que siempre estaba despierto.
Un mar era, embravecido y violento,
que inundó mis sensaciones por completo.
Mas sus olas ya no rompen en mi lecho.
Quién diría que aquel febril sentimiento
jubiloso, fuera tan frágil por dentro.
Yo quería dominarlo con mi empeño,
mantenerlo siempre amarrado a mi puerto,
y lo que hice fue derribar sus cimientos
sin siquiera saber lo que estaba haciendo.
Y los lobos aúllan al firmamento,
y la luna les continúa mintiendo.

A través de la ventana alta contemplo
la montaña que se levanta a lo lejos.
En las minas que la horadan hasta el centro
los esclavos quiebran su espalda extrayendo
el metal con el que forjan los herreros
las cadenas que lastran sus movimientos.
¿Saben ellos que se encuentran prisioneros?
No se escuchan latigazos ni lamentos
y no hay guardias armados frunciendo el ceño.
Hace mucho que sus amos descubrieron
que trabajan mejor así y más contentos.
Hasta incluso les han dado el privilegio
de, votando, poder elegir entre ellos
capataces que dirijan sus esfuerzos.
Los grilletes y las argollas de hierro
les han dicho que son para protegerlos,
y ellos mismos, convencidos de creerlo,
los ajustan a sus tobillos y cuellos.
Y los lobos aúllan al firmamento,
y la luna les continúa mintiendo.

Está ciego, el pozo de los deseos.
Da lo mismo, la gente sigue acudiendo
y arrojando sus monedas en el cieno.
En los centros de culto siguen los rezos,
las perennes encomiendas a lo eterno
y los mismos sacerdotes altaneros
con el mismo sermón en todos los credos:
que los dioses bendicen el sufrimiento
y debemos predicar con el ejemplo
para hacernos merecedores de un premio
estupendo cuando nos hayamos muerto.
Yo no quise obedecer el consejo
mas no siempre logramos lo que queremos.
Vieja Dama, no me encontrarás sonriendo
cuando llegues, pero ya voy comprendiendo
que no tienes prisa en aliviar los duelos.
Permaneces en tus cuarteles de invierno
aguardando que nosotros te brindemos
el momento de salir a nuestro encuentro.
Y los lobos aúllan al firmamento,
y la luna les continúa mintiendo.

domingo, 4 de noviembre de 2012

No es sólo una estadística...

Cuando oímos o leemos las aberrantes cifras de paro en nuestro triste país, ¿nos acordamos de que se refieren a personas? Nuestros gobernantes desde luego parece que no, ya que el paro sigue sin ser una prioridad para ellos, por más que digan. Las medidas que se toman van encaminadas a corregir el déficit público y aliviar la situación de los bancos. El desempleo y el drama social que conlleva son, por lo visto, algo secundario.

Imagen: Carlos Becerra




LAS HORAS

Es otoño...
Es otoño...
Es sólo otoño en España
y otoño en este hemisferio,
pero ya hace más de un año
que tú vives en invierno,
y que la calefacción
es solamente un recuerdo.
Y el sol nunca te calienta
porque tu frío es interno,
y lo sientes en el alma,
y lo sientes en los huesos,
y te parece que habitas
entre paredes de hielo,
y son frías tus sonrisas
y hasta son fríos tus besos.

¿Y qué haces?...
¿Y qué haces?...
Levantarte en la mañana,
llevar al niño a la escuela,
y luego buscar la forma
de que las horas se muevan,
y a lo mejor ir de compras
al Día o al Alimerka
con una calculadora
funcionando en tu cabeza,
pasando de largo cosas
que antes iban a la cesta,
y después volver a casa
y encontrar a tu pareja
con los ojos lacerados
de tantas noches en vela.

Se marchita...
Se marchita...
Vuestra vida se marchita.
No hay color en vuestro cielo,
no tienen olor las flores
ni sabor los alimentos.
Primero uno, luego el otro,
se perdieron los dos sueldos.
Pasasteis a ser cenizas
arrastradas por el viento,
a vivir como proscritos
condenados al destierro.
Y van pasando los días,
y van muriendo los sueños,
y la luz de la esperanza
brilla cada vez más lejos.

Y las cartas...
Y las cartas...
con tu currículum vitae
que no sabes por qué mandas,
sólo muy de cuando en cuando
te encuentras con que te llaman
para cortas entrevistas
donde preguntan chorradas,
o dinámicas de grupo
donde tipos con corbata
prácticamente se ríen
de los que optan a la plaza.
Y en la Oficina de Empleo
colas cada vez más largas
cuando vas cada tres meses
a renovar la demanda.

Y el silencio...
Y el silencio...
que se extiende por el piso
como si fuera una plaga,
y estar los dos en la mesa
sin decir una palabra,
y chocarte con sus ojos,
y encontrar en su mirada
el reflejo de tu propia
soledad acompañada.
Y la ponzoñosa tele
que silenciosa te mata,
y apagarla y encenderla,
y encenderla y apagarla,
y que los teledïarios
se claven en tu garganta.

Y las dudas...
Y las dudas...
porque ya sólo te quedan
cuatro meses de subsidio
y no atisbas la salida,
y no ves ningún camino,
en todas las direcciones
hay horizontes perdidos.
Y pasear por la calle
de la mano de tu hijo
y que te pida un juguete
y negarlo con un grito,
o mirar sus ojos grandes
y concederle el capricho
con la sensación atroz
de cometer un delito.

Y el orgullo...
Y el orgullo...
que se ahoga en la impotencia,
la dignidad es un cuento
cuando ves a la miseria
en el fondo del espejo.
Y visitar a tu madre
y que ella te dé dinero
y aceptarlo con la rabia
corroyéndote por dentro.
Y tener crisis de llanto.
Y no saber cuánto tiempo
podréis pagar la hipoteca
mientras van disminuyendo
lo ahorros que guardabais
tras ilusiones y esfuerzos.

Y la angustia...
Y la angustia...
Esa opresión en el pecho
que ya siempre te acompaña.
Y racionar el champú.
Y racionar hasta el agua.
Y contemplar cómo sigue
la vida tras la ventana.
Y acostarse por la noche
y dar vueltas en la cama.
Y no saber qué pensar,
y no querer pensar nada
porque pensar es peor,
porque es pensar en mañana.
Y las horas, y las horas,
más y más horas, que pasan...