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domingo, 1 de enero de 2023

Poema de Año Nuevo 2023

 Fiel a la cita, aquí va el sencillo poema de este año.



POEMA DE AÑO NUEVO

Ya vuelve a ser Año Nuevo
y lo cierto es que esta vez
no tengo grandes deseos.
Me basta con estar bien,
tener grata compañía,
una pequeña armonía
y una sencilla alegría.
Nada más me es menester.
No busco lejanos sueños,
soñar mola mas también
comporta algún que otro riesgo.
Es peligroso creer
en tus propias fantasías
como en un dogma de fe.
En estos confusos días
prefiero tener los pies
bien pegaditos al suelo.
La realidad es cruel.
Mas no por eso me niego
el cotidiano placer
de las dulces melodías,
ni el constante proveer
de abrazos, besos y risas,
tan crucial hoy como ayer,
forjando simples recuerdos
que me ilusione tener.
En cuanto a vosotros, quiero
desearos que estéis bien,
en muy grata compañía,
con la pequeña armonía
y la sencilla alegría.
¡Feliz dos mil veintitrés!


martes, 29 de marzo de 2022

Negros nubarrones...

...siguen formándose. "He sido de izquierdas, y es muy probable que siga siéndolo, pero hace ya algún tiempo que no ejerzo", escribió en su día el poeta Jaime Gil de Biedma y algo parecido podría decir yo. Mi forma de pensar no ha cambiado, pero no sé si buena parte de la izquierda actual me consideraría a mí de izquierdas. Aunque eso me da igual. Me preocupa más la dinámica de enfrentamiento entre visiones cerradas y absolutas.




INDEPENDENCIA

Tengo amigos de derechas y tengo amigos de izquierdas.
No exijo carné político a aquellos que tengo cerca
ni considero enemigo a alguien que de mí discrepa,
tan sólo un conciudadano con una opinión diversa.
Puede que no congeniemos, pero eso a mí no me lleva
a desearle la muerte ni a entablar una pelea.
Entre insultos y amenazas, hoy parece que se intenta
agruparnos siempre en torno de posiciones extremas.
Tanta polarización ya me tiene hasta las cejas.
Si ves que estoy a tu lado, un día en una protesta,
te estarás equivocando si por eso consideras
que soy uno de “los vuestros”, eso tenlo muy en cuenta.
Y si en otra situación defiendo lo que no aceptas
tampoco soy de “los otros”, espero que lo comprendas.
Yo prefiero decidir por mí mismo en cada tema
sin hacer caso de dogmas, ortodoxias ni etiquetas.
Aunque demasiadas veces, y es una inquieta sorpresa,
ni con unos ni con otros… ¡no estoy en ninguna acera!,
y encuentro que mis ideas sólo soy yo quien las piensa.
Esa es hoy mi militancia: la tranquila disidencia.
En estos tiempos obtusos no hay nadie que me convenza,
mucho menos los fanáticos y sus siervos de la gleba,
con su infinito catálogo de victimismos y afrentas
y su afán por imponer sus tabúes y sus reglas.
Es mi norma desconfiar de todo aquel que se envuelva,
para hacer acusaciones, en un manto de pureza,
superioridad moral y religiosa certeza.
No soporto la manía que ahora tanto se lleva
de ideologizarlo todo. Incluso acciones pequeñas
de la vida cotidiana son puestas bajo sospecha
y han de pasar por el filtro de esos censores de pega.
Si acaso eres uno de ellos, y te ofende este poema,
puedes insultarme en Twitter o en el sitio que prefieras
y llamar “equidistancia” a lo que es independencia.
No obtendrás de mí atención ni tampoco una respuesta.

domingo, 27 de febrero de 2022

Malditas guerras...

  ¿Qué decir ante esta nueva tragedia? Supongo que lo obvio, algo parecido a lo que diría cualquiera.

Imagen: Biblioteca de la Universidad de Kiev, autor Juanedc




OTRA VEZ

Otra vez la vida pisoteada.
Otra vez edificios sin fachada.
Otra vez los vehículos blindados.
Otra vez columnas de refugiados.
Otra vez cubre el miedo con su velo
frías noches en vela en el subsuelo.
Otra vez se detienen corazones
al acercarse las detonaciones.
Otra vez un sátrapa que se jacta
de que su felonía conste en acta.
Otra vez vocablos altisonantes
en boca de todos los gobernantes.
Otra vez se planta fuego en invierno.
Otra vez miradas llenas de infierno.
Otra vez jóvenes uniformados.
Otra vez cadáveres calcinados.
Otra vez surcan el cielo misiles.
Otra vez las lágrimas infantiles.
Otra vez se repite el argumento.
Otra vez, otra vez muerte en el viento.

Sé que de nada sirven los poemas,
que resultan ridículos mis lemas,
que mi pueril tristeza es un placebo,
aunque piense que digo lo que debo.
Testigo lejano de esta vesania,
hoy sólo tengo flores para Ucrania.

sábado, 12 de febrero de 2022

Entre las sombras...

 Pretendía ser un poema de amor, y eso ha terminado siendo también, aunque hable de otras cosas.


Imagen libre, no requiere atribución.





ALEGORÍA DISIDENTE

Huyo de los icónicos mendigos
que se ofenden constantemente y lloran
lágrimas que destruyen y devoran,
e imponen su moral a sus amigos.
Del luminoso mar de ojos y ombligos
que inventan verdades y las adoran,
océano de bilis donde moran
los autoproclamados enemigos.
Porque entre los conceptos hace frío
y hay muchos muertos bajo las alfombras.
Soy una llama más en el vacío

pero me apago si tú no me nombras.
Y sólo por tu voz, cariño mío,
sigo hablando de amor entre las sombras.

sábado, 1 de enero de 2022

Poema de Año Nuevo 2022...

 Últimamente los "años nuevos" están siendo una castaña, así que no creo que extrañe lo que digo en el poema.




FELIZ AÑO VIEJO

Las campanadas sonaron
y las uvas se tragaron.
Escribir mis versos debo,
y como añoro lo añejo,
en este nuevo Año Nuevo
os deseo un año viejo.
A ver si ocurre que hogaño
se parezca un poco a antaño.
Hey, no me mandéis al cuerno,
yo no soy anti-moderno
como no soy anti-ciencia.
No estoy pidiendo inconsciencia
ni huir de la realidad,
sólo más tranquilidad
y volver a estrechar lazos
y dar muchos más abrazos,
para intentar ser felices
pese a nuestras cicatrices.
Tener un tiempo sin cocos
donde no nos vuelvan locos.
Dejar de estar estresados
y vivir más sosegados
sin tabúes ni etiquetas
y sin tantas pataletas.
Tanto estímulo sin cuento
acaba siendo un tormento.
Por eso este uno de Enero
tengo claro lo que quiero
mientras brindo y mientras bebo.
Amigos, mi sueño os dejo:
no deseo un año nuevo,
me basta con uno viejo.

viernes, 1 de enero de 2021

Adiós al 2020

Escrito ayer y publicado originalmente en Facebook poco después de las campanadas, lo comparto por aquí. Se acabó el maldito año.



POEMA DE AÑO NUEVO 2021


Un año de horror termina.
Un año de miedo empieza.
Pero el miedo no fulmina
la esperanza en mi cabeza.

No puedo en este momento
decir "Feliz Año Nuevo".
Porque si lo digo, miento.
No me sale, no me atrevo.

No hay felicidad alguna
y no me siento aliviado.
Tenemos una vacuna
pero esto no ha terminado.

Demasiado sufrimiento
y demasiadas mentiras.
En todo el confinamiento
muy poca altitud de miras.

Y ese estúpido pudor
que nos tiene anestesiados.
No hay que mostrar el dolor.
Tenemos que estar calmados.

Sólo cifras, nada más.
Sólo números los muertos.
Y es imposible además
saber qué datos son ciertos.

Mas no os quiero aleccionar
con mis historias macabras.
Sólo quiero recordar
los adioses sin palabras,

las lágrimas escondidas,
los esfuerzos silenciosos,
las artes interrumpidas
y a los parados forzosos.

Que tengáis salud y amor,
y sobre todo conciencia.
Para vencer al terror
nos hará falta paciencia.

No dejéis de desconfiar,
de vigilar y ser críticos,
sin que os empujen a odiar
nuestros temibles políticos.

Y cuando vuelva a abrazar
a amigos sin mascarillas,
y otra vez pueda besar
a niños en las mejillas,

vamos a recuperar
alegrías y derroches.
¡¡Sé que el día va a llegar!!
Hasta entonces, buenas noches.

sábado, 21 de marzo de 2020

Abrazos en la despensa...

Día Mundial de la Poesía. Con la que está cayendo, no podemos permitirnos obviar esta efeméride. ¡¡ÁNIMO!!

Imagen: Pamula Reeves-Barker




QUIERO TENERLO TODO PREPARADO

¿Acumular mucho papel higiénico?
No es por fardar de que yo soy muy ético,
pero son otras en este momento
mis prioridades de almacenamiento.
Cuando este virus pierda su corona
y pueda al fin volver al Mercadona
sin mascarillas, guantes ni distancias;
cuando las más sencillas circunstancias
vuelvan a ser humildes y ordinarias
y las rutinas sean rutinarias;
quiero tenerlo todo preparado
como hoy la lista del supermercado.

Por eso…

Voy juntando abrazos en la despensa
y guardo lágrimas en la nevera
y los besos rebosan mis cajones.
Las caricias, para que no se doblen,
las coloco entre páginas de libros.
Todavía tengo que encontrar sitio
para los apretones y palmadas.
Voy a hacer un cuaderno con miradas,
a aprenderme canciones y poemas,
y a colgar las sonrisas de las perchas
para que estén dispuestas, siempre a mano.
¡Quiero tenerlo todo preparado!

Porque voy a llorar cuando te vea,
cuando corra a abrazarte y cuando pueda
acariciar tu pelo con mis dedos
y acariciar mi rostro con tu pelo.
Y servirán los besos de moneda.
Y empujaré otra vez sillas de ruedas.
Y sonreiremos en nuestros reencuentros
igual que los niños en los colegios.

Por eso…

Cuando triunfen la ciencia y la paciencia
y coronemos a las enfermeras
quiero tenerlo todo preparado,
como hoy la lista del supermercado.

miércoles, 1 de enero de 2020

Feliz Año Nuevo...

Comienza un nuevo año. Y como es costumbre, lo empiezo con un poema.

Imagen: la foto es mía.





POEMA DE AÑO NUEVO 2020

Nos rodean mares de información
pero cada vez hay menos verdad.
Con tanto hastío y falsa vanidad
somos ignorantes por vocación
y arrogantes con mucha convicción.
Nuestro capricho es nuestra identidad,
pero enfrentados a la realidad
vivimos en constante frustración.
Yo reivindico la delicadeza
y no le tengo aprecio a la certeza.
Frente a tanto cinismo y malos modos
quisiera un Año Nuevo para todos
con menos postureo y más franqueza,
con más humanidad y más belleza.

Y que vuestros pies pisen más la hierba.
Y que podáis correr ilusionados.
Y que os miren más niños a los ojos.
Y que vuestras manos toquen más manos.
Y que vuestras risas engendren risas.
Y que vuestros cantos engendren brazos.
Y que oiga más “te quiero” vuestro oído
Y digan más “te quiero” vuestros labios.

lunes, 15 de abril de 2019

Quo vadis democratia?...

El estado de la cuestión. O eso creo. Admito que no soy muy optimista.

Imagen: Broderick Crawford en el film "All The King's Men" (El político), dirigido por Robert Rossen en 1949.





DERIVA

Y qué triste es ver a la democracia
convertida en una competición
en la que prima la sobreactuación
con el objetivo de caer en gracia,
ya sea argumentando una falacia
o acusando al contrario de traición.
El demonio de la confrontación
es un demonio que nunca se sacia.
Hoy se aplaude a líderes ignorantes,
arrogantes que ansían dictar leyes
y ocultan verdades a los votantes:
el carro por delante de los bueyes.
Nuestros democráticos gobernantes,
cada vez más, actúan como reyes.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Espero no provocar ninguna víctima...

...con este nuevo poema, en el que empleo la ironía para hablar del muy actual fenómeno de quienes utilizan el victimismo como una forma de justificarse, conseguir poder y lograr sus objetivos.

Imagen: "ma é un' ingiustizia.." ¿Os acordáis de Calimero? Saqué la imagen de un artículo de la "Gazzetta di Parma".




VICTIMISMO MILITANTE

Quiero sentirme una víctima
de nuestra cruel sociedad.
Quiero tener libertad
sin responsabilidad.

Quiero sentirme una víctima
pero sin necesidad
de padecer de verdad
ninguna calamidad.

Quiero sentirme una víctima
y tener a quién culpar.
De mis problemas hallar
alguien a quien acusar.

Quiero sentirme una víctima.
Tengo piedras que lanzar,
insultos que teclear
y odio que vociferar.

No importan mis malos modos
ni a quién pueda fastidiar.
¡Siendo una víctima todos
me deben justificar!

Si un mal día me equivoco
y algún daño te provoco,
que sepas que me haré el loco.
La culpa es de los demás.

Y si yo mismo he causado
lo que me ha perjudicado,
da igual: monto un altercado.
La culpa es de los demás.

Porque he hecho conmigo un pacto:
no volver a ser, de facto,
responsable de mis actos.
La culpa es de los demás.

Si no es cierto lo que cuento…
¡que nadie diga que miento!
Lo que importa es lo que “siento”.
La culpa es de los demás.

No importa el tema o el modo
que uses para protestar.
¡Siendo una víctima todo
lo puedes justificar!

No debes desanimarte:
Encuentra de quién quejarte…
¡y podrás ser juez y parte!
¿Tú eres víctima? ¡Yo más!

Algo habrá turbio y soez,
algún trauma en la niñez
que te otorgue orgullo y prez.
¿Tú eres víctima? ¡Yo más!

¡Que la bilis sea tu savia!
Y que se impregne en tu labia
tu grosera y tonta rabia.
¿Tú eres víctima? ¡Yo más!

¡¡Hoy en día estás aviado
si no eres miembro probado
de un colectivo agraviado!!
¿Tú eres víctima? ¡Yo más!

No importa el tema o el modo
que uses para protestar.
¡Siendo una víctima todo
lo puedes justificar!

Cuando yo sea una víctima,
con la conmiseración
podré imponer mi visión,
mejorar mi posición.

Porque si soy una víctima
nadie me pondrá en cuestión.
Quien dude de mi versión
va a parecer un cabrón.

Cuando yo sea una víctima
hablaré desde mi atril
y acusaré de ser vil
a quien no me sea servil.

Porque si soy una víctima
criticarme es baladí.
¡Y el poder que conseguí
lo puedo usar contra ti!

No importan mis malos modos
ni a quién pueda fastidiar.
¡Siendo una víctima todos
me deben justificar!

martes, 1 de enero de 2019

Año Nuevo una vez más...

...y he vuelto a escribir un poema. ¡Feliz Año Nuevo!

Imagen: la foto es mía.





POEMA DE AÑO NUEVO 2019

Deseos de Año Nuevo tengo para vosotros:
Que no críe serpientes el odio en vuestra boca.
Que aprendáis a escuchar antes que a soltar gritos.
Que no sea el cinismo vuestra triste rutina
y que no os esforcéis en ganar enemigos.

Que disfrutéis del aire, del sol en los caminos,
del arte, de la música, del cine y de los libros.
Que las risas acampen en vuestro territorio.
Y que no seáis víctimas de la atroz epidemia
de estupidez banal que está infectando al mundo.

Que os den muchos “me gusta”, que os compartan los memes,
pero que vuestros lazos no sólo sean virtuales.
Que tengáis quien os hable de cara y frente a frente,
que recibáis abrazos, que os besen en los labios
y que no falten niños que se os tiren encima.

Que no miréis con miedo por encima del hombro
ni sintáis ansiedad ante ninguna puerta.
Que encontréis el futuro donde lo habíais dejado.
Y que dentro de un año tengáis muchos amigos
a los que desearles un Feliz Año Nuevo.

sábado, 11 de agosto de 2018

Concierto de verano...

Yo voy a conciertos todo el año, pero la mayoría caen en verano. Pienso que el amor y la música se complementan, y se me ocurrió la historia que hoy os presento.

Imagen: la foto es mía.





NOSTALGIA DEL FUEGO

Ya salen: guitarra, batería, bajo,
el saxofonista, y el de los teclados.
El cantante se hace de rogar un rato
pero tiene el tiempo muy bien calculado
para que el aforo estalle en aplausos
cuando él aparezca, de rojo ataviado,
haciendo sus poses de chulo de barrio.
Sí, puede que añoren los tiempos pasados
cuando eran capaces de llenar estadios
pero ellos se entregan sobre el escenario
y tú estás delante, con ella a tu lado.
Este no está siendo vuestro mejor año
y las discusiones son lo cotidiano.
Incluso el divorcio, cual buitre leonado,
desde las alturas planea acechando.
Pero ambos sabíais que esto era sagrado,
contabais los días para reencontraros
otra vez con vuestros ídolos de antaño.
Así que hoy hay tregua, un pacto callado
que os mantiene juntos, y paladeando
vuestras dos cervezas en vasos de plástico.
Las canciones traen recuerdos tan gratos
que en comparación resultan amargos.
¡Ay, aquellos jóvenes tiempos alocados!
Todo parecía menos complicado.

Llega la balada, y un bosque de manos
en la dulce noche luce sus smartphones.
Levantas el tuyo sintiéndote extraño.
Nostalgia del fuego, las llamas brillando…
¡Los mecheros daban mucho más encanto!
Cuando se termina, os veis atrapados
en una marea de besos y abrazos
y con la corriente, también vuestros labios
se unen en un beso con aliento amplio.
En ese momento, no existen agravios
y todos los pesos parecen livianos.
Un fugaz instante, porque de inmediato
entre vuestros cuerpos renace el espacio.
Ambos sonreís, un poco azorados.
Los ojos preguntan: “pero, ¿qué ha pasado?”.
La única respuesta son hombros alzados.
No hay tiempo de más, porque están sonando
los viejos acordes del que es su gran clásico,
la canción que todos están esperando.
Hay saltos, aullidos, mil puños en alto
y un coro infinito que vibra entonando
palabras que dejan el aire temblando.

Bailan los colores, sigue el espectáculo.
Pies y corazones van acompasados.
El guitarrista hace su solo más largo
(dedos en el aire tratan de imitarlo)
y el concierto alcanza ya su final falso.
Regresan tras irse (el típico amago)
y anuncian dos temas que son un regalo.
Gozáis sin mesura con el arrebato
que comparten tantos sudores hermanos.
Luego reverencias, ovación y halagos,
vuelan las baquetas, y esto se ha acabado.
“¡Geniales!” “¡Qué grandes!” “Brutal” “Me ha encantado”.
“¿Tomamos la última?” “No, mejor nos vamos”.
“El coche, ¿recuerdas dónde lo dejamos?”.
“Me acuerdo, tranquilo. Está más abajo”.
Emprendéis la marcha de camino al auto
y tú te preguntas si hay que intentar algo.
En un movimiento bastante arriesgado
rozas su muñeca con sumo cuidado
y ella corresponde cogiendo tu mano.
Luego, fugazmante, volvéis a miraros.
Eso será todo, lo tenéis muy claro.
¡Tan frágiles son los acuerdos tácitos!
Por eso ninguno quiere estropearlo
y así, de la mano, seguís caminando,
los dos en silencio, los dos deseando
que la tregua alcance a todo el verano.

¿Existe el futuro? Mejor no pensarlo,
y dejar que todo vaya paso a paso.
Cierto es que ninguno creéis en milagros,
el cinismo ha hecho muy bien su trabajo.
Pero es que hoy los músicos os lo han demostrado:
El “Rock” no está muerto. Sólo está cansado.

jueves, 14 de junio de 2018

Hoy comienza el Mundial...

...así que me he puesto en plan provocador.

Imagen: Antranias




ANTI-FÚTBOL

No pienso ver ningún partido del Mundial,
ni siquiera aunque España llegue hasta la final.
Estoy harto del fútbol, me niego a celebrar
el principal reducto que hay en la actualidad
de actitudes machistas, racistas y demás.
No entiendo que un deporte se tenga que afrontar
cual si fuera una guerra de baja intensidad,
con odios que culminan en violencia tribal.
Hasta cuando son niños quienes van a jugar
la gente va a los campos a gritar e insultar
cuando no a pelearse, ¡vaya ejemplaridad!
Los ídolos del fútbol… ¡cuánta grima me dan!
Prepotentes propensos al delito fiscal,
niñatos insolentes que por su edad mental
diría que no pasaron aún la pubertad.
La prensa futbolera… ¡menudo lodazal!
¿A lo que hace esa gente lo llaman “informar”?
Cotillas que parecen porteras de portal
soltando chismorreos idiotas sin parar,
amantes de la hipérbole que buscan fomentar
un sentimiento ciego, una fe irracional.
No creo en sacrificios ni en el honor grupal,
los himnos y banderas nunca me hacen llorar.
El “sentir los colores”, el “salir a luchar”,
el “morirse en el campo” y todo ese percal
no me sugieren nada salvo banalidad.
Y por si fuera poco, tenemos que aguantar
la presión agobiante de la publicidad.
Lo siento, pero me entran las ganas de emigrar.
Pero emigrar.. ¿a dónde? ¡Si están todos igual!

martes, 17 de abril de 2018

Facha el que lo lea...

Es broma, claro. El poema de hoy también es una broma. Y es que no deja de sorprenderme la facilidad con que hoy en día se utiliza el término "fascista". O "facha". O "franquista". Por supuesto, existen personajes que realmente se merecen esos calificativos.  Pero de un tiempo a esta parte esas palabras se han banalizado mucho, y se utilizan sin ton ni son, por motivos cada vez más irrisorios. Espero que sepan apreciar la ironía que he intentado imbuir en el texto del poema. Añado que a mí todavía nadie me ha tildado de "fascista". Quién sabe, igual con este poema consigo que lo hagan. Sería divertido.

Imagen: Forges




"FASCISTAS"

Les juro que no entiendo qué pasa últimamente.
En las redes sociales te encuentras fácilmente
con tipos que se llaman “fascistas” mutuamente
tan sólo por el hecho de pensar diferente.

Incluso las personas supuestamente listas
vomitan la palabra. Nubla todas las vistas.
Hoy nadie insulta a nadie diciendo: “¡comunistas!”.
Será que ya no hay de esos. Solamente hay “fascistas”.

Los auténticos fachas, esa terrible gente,
deben estar brindando todos con aguardiente
viendo cómo sus filas aumentan de repente.
¡Cuántos nuevos acólitos les surgen diariamente!

Y hay una paradoja con sus antagonistas:
quienes más se parecen actuando a los fascistas
son quienes más presumen de ser antifascistas
y siempre andan llamando a los demás “fascistas”.

¿Sabrán de verdad cuál es el significado
del vocablo cuyo uso les es tan apreciado?
Más bien les interesa su tono envenenado
para que a quien señalen quede estigmatizado.

Por las características de este nuevo escenario
se hace preciso un cambio. Creo que es necesario
que el término “fascista” en nuestro diccionario
pase a significar: “quien piense lo contrario”.



lunes, 1 de enero de 2018

Un nuevo año...

...comienza, y está bien comenzarlo con un poema.

Imagen: Carlos Becerra




POEMA DE AÑO NUEVO 2018

Una Navidad más, otro año que termina
y sigue gobernando la estupidez supina.
Reverdecen los odios, florecen las inquinas
y aquí ya sólo medran las lenguas viperinas.
“Que se joda”, decimos, si alguien lo pasa mal
y no es de nuestra tribu, o nuestro orden moral.
Y nunca falta un listo con la argumentación
que tilda de “derecho” a lo que es sinrazón.
Jorobar a “los otros” para arreglar “lo tuyo”
no es justo ni valiente, sino ser un capullo.
Pero nos aferramos a las identidades
y a sus vetustos mitos, llenos de falsedades.
Incluyo aquí también los mitos de la izquierda
y los de la derecha. Todo es la misma mierda.
Crear nuevas barreras no soluciona nada,
sólo hace la carrera aún más complicada.
Pronto nos hará falta crear nuevos axiomas,
palabras que no existen en los viejos idiomas.
Pero, siendo esto cierto, tenemos un problema:
¿Cómo demonios vamos a cambiar el sistema
cuando hasta los que dicen que desean cambiarlo
hacen cosas que sólo llevan a perpetuarlo?
Nos hipnotiza el tiempo, nos fascina el pasado.
Hay demasiados hechos que damos por sentado
porque vienen de lejos y nadie se plantea
que cambiarlos sería la principal tarea.
Una revolución, pero una de verdad
en cuyo enfoque quepa toda la humanidad.
¡Paz para todo el mundo, la gran fraternidad!
¿No es eso lo que siempre se dice en Navidad?
No me vengáis ahora con que es hipocresía,
un cuento comercial, pura palabrería…
Lo sé, pero me gusta ese ideal navideño
porque no solamente se centra en lo pequeño.
Hoy hay que hacer lo mismo: cualquier cambio local
debe tener en cuenta un concepto global.
Por eso y porque siempre lo digo en estas fechas
y algunas tradiciones me parecen bien hechas,
aunque las Navidades os importen un huevo,
yo quiero desearos un Feliz Año Nuevo.