...se callan los pájaros, los estremecimientos se quedan huérfanos, y las lágrimas vagan desconsoladas. Circunstancias personales me habían tenido apartado de este blog últimamente, y es terrible tener que volver así. El pasado lunes, día 6 de mayo de 2013, moría en Murcia a los 47 años de edad el poeta Ramón Ataz, víctima de un infarto. Yo no me enteré hasta unos días después, y la noticia ha sido un mazazo descomunal. Ramón era el autor del blog El bosque de Mnemea, que seguía con devoción y en donde acostumbraba a dejar comentarios alabando sus maravillosos poemas. Él también se hizo seguidor de mi blog, y acabamos contactando vía Facebook. Aunque no llegué a conocerle en persona, los atisbos de su alma que pude percibir me impresionaron, me llegaron muy hondo, y sé que siempre le echaré de menos. A los que me leéis y no conozcáis los poemas de Ramón, deciros que si queréis haceros un favor muy grande a vosotros mismos, visitad su blog y leed sus versos. Os aumentará el gasto en pañuelos, pero me agradeceréis el consejo.
EN EL BOSQUE DE MNEMEA
A Ramón Ataz
Las lágrimas riegan hoy los morfemas
que plantaste en Mnemea con tus manos,
la tierra donde germinaron sanos
árboles de carne y sangre, poemas
que en la noche refulgen como gemas
alumbrando los asuntos humanos,
los pequeños misterios cotidianos
del amor y la vida y sus problemas.
No es posible decirte adiós, Ramón,
tan sólo un “hasta pronto” con cariño,
porque en este bosque tu corazón
late aún, perennemente lampiño,
desnudo en su ternura y su razón,
hermoso como los ojos de un niño.
