Mostrando entradas con la etiqueta consuelo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta consuelo. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de mayo de 2013

Cuando muere un poeta...

...se callan los pájaros, los estremecimientos se quedan huérfanos, y las lágrimas vagan desconsoladas. Circunstancias personales me habían tenido apartado de este blog últimamente, y es terrible tener que volver así. El pasado lunes, día 6 de mayo de 2013, moría en Murcia a los 47 años de edad el poeta Ramón Ataz, víctima de un infarto. Yo no me enteré hasta unos días después, y la noticia ha sido un mazazo descomunal. Ramón era el autor del blog El bosque de Mnemea, que seguía con devoción y en donde acostumbraba a dejar comentarios alabando sus maravillosos poemas. Él también se hizo seguidor de mi blog, y acabamos contactando vía Facebook. Aunque no llegué a conocerle en persona, los atisbos de su alma que pude percibir me impresionaron, me llegaron muy hondo, y sé que siempre le echaré de menos. A los que me leéis y no conozcáis los poemas de Ramón, deciros que si queréis haceros un favor muy grande a vosotros mismos, visitad su blog y leed sus versos. Os aumentará el gasto en pañuelos, pero me agradeceréis el consejo.

Imagen: Carlos Becerra




EN EL BOSQUE DE MNEMEA

                                                                    A Ramón Ataz

Las lágrimas riegan hoy los morfemas
que plantaste en Mnemea con tus manos,
la tierra donde germinaron sanos
árboles de carne y sangre, poemas

que en la noche refulgen como gemas
alumbrando los asuntos humanos,
los pequeños misterios cotidianos
del amor y la vida y sus problemas.

No es posible decirte adiós, Ramón,
tan sólo un “hasta pronto” con cariño,
porque en este bosque tu corazón

late aún, perennemente lampiño,
desnudo en su ternura y su razón,
hermoso como los ojos de un niño.

sábado, 23 de febrero de 2013

Consuelo...

...es todo lo que podemos ofrecerle a un amigo cuando pierde a un ser querido. Consuelo y cariño. Y recordarle que nadie, nunca, se va del todo. Este poema es para Óscar, y para todos aquellos que, también, hoy echan de menos a alguien. Es decir, para todos.

Imagen: J.A.V.I.



CONTIGO

No me busques en el susurro del viento.
No me busques en el rumor de las olas.
No me busques en la luna y las estrellas.
No me busques en los campos o en los montes.
No me busques entre las nubes del cielo.
No me busques entre las gotas de lluvia.
No me busques en los muebles ni en los libros.
No me busques tras la piedra con mi nombre.

Yo voy a estar en los labios que te rocen,
y también en los abrazos que recibas.
Yo voy a estar en las caricias que sientas.
Yo voy a estar en la voz de tus amigos.
Yo voy a estar en todos los corazones
que laten en sintonía con el tuyo.
Yo voy a estar en los ojos que te quieren.
Yo voy a estar en la risa de los niños.