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sábado, 1 de junio de 2013

Un soneto de amor, tomando...

...a Quevedo como su inspiración, aunque sin pretender en ningún momento alcanzar su cota de genialidad. Que os guste.

Imagen: Carlos Becerra


SOLIDIFICACIÓN

Hoy somos dos volcanes que erupcionan
confundiendo sus ígneas corrientes,
así nuestros cuerpos y nuestras mentes
en una lava ardiente se fusionan.

Pero estos dos fuegos que colisionan,
estos sentimientos incandescentes
gradualmente se harán menos calientes.
La física y el tiempo no perdonan.

Mas al llegar el frío duradero
en que la última llama se sofoca,
yo seguiré diciendo que te quiero

con el postrero aliento de mi boca.
Nuestro legado es imperecedero
pues muertos, nuestro amor será una roca.

lunes, 13 de mayo de 2013

Cuando muere un poeta...

...se callan los pájaros, los estremecimientos se quedan huérfanos, y las lágrimas vagan desconsoladas. Circunstancias personales me habían tenido apartado de este blog últimamente, y es terrible tener que volver así. El pasado lunes, día 6 de mayo de 2013, moría en Murcia a los 47 años de edad el poeta Ramón Ataz, víctima de un infarto. Yo no me enteré hasta unos días después, y la noticia ha sido un mazazo descomunal. Ramón era el autor del blog El bosque de Mnemea, que seguía con devoción y en donde acostumbraba a dejar comentarios alabando sus maravillosos poemas. Él también se hizo seguidor de mi blog, y acabamos contactando vía Facebook. Aunque no llegué a conocerle en persona, los atisbos de su alma que pude percibir me impresionaron, me llegaron muy hondo, y sé que siempre le echaré de menos. A los que me leéis y no conozcáis los poemas de Ramón, deciros que si queréis haceros un favor muy grande a vosotros mismos, visitad su blog y leed sus versos. Os aumentará el gasto en pañuelos, pero me agradeceréis el consejo.

Imagen: Carlos Becerra




EN EL BOSQUE DE MNEMEA

                                                                    A Ramón Ataz

Las lágrimas riegan hoy los morfemas
que plantaste en Mnemea con tus manos,
la tierra donde germinaron sanos
árboles de carne y sangre, poemas

que en la noche refulgen como gemas
alumbrando los asuntos humanos,
los pequeños misterios cotidianos
del amor y la vida y sus problemas.

No es posible decirte adiós, Ramón,
tan sólo un “hasta pronto” con cariño,
porque en este bosque tu corazón

late aún, perennemente lampiño,
desnudo en su ternura y su razón,
hermoso como los ojos de un niño.

sábado, 23 de febrero de 2013

Consuelo...

...es todo lo que podemos ofrecerle a un amigo cuando pierde a un ser querido. Consuelo y cariño. Y recordarle que nadie, nunca, se va del todo. Este poema es para Óscar, y para todos aquellos que, también, hoy echan de menos a alguien. Es decir, para todos.

Imagen: J.A.V.I.



CONTIGO

No me busques en el susurro del viento.
No me busques en el rumor de las olas.
No me busques en la luna y las estrellas.
No me busques en los campos o en los montes.
No me busques entre las nubes del cielo.
No me busques entre las gotas de lluvia.
No me busques en los muebles ni en los libros.
No me busques tras la piedra con mi nombre.

Yo voy a estar en los labios que te rocen,
y también en los abrazos que recibas.
Yo voy a estar en las caricias que sientas.
Yo voy a estar en la voz de tus amigos.
Yo voy a estar en todos los corazones
que laten en sintonía con el tuyo.
Yo voy a estar en los ojos que te quieren.
Yo voy a estar en la risa de los niños.

domingo, 27 de enero de 2013

El hombre es lobo...

...para el hombre, escribió Plauto. Y lo vemos cada día, así como también vemos la inmensa capacidad de autoengaño que tenemos, y que es útil para no desesperarse, pero también facilita que nos creamos (o mejor dicho: que queramos creernos) las mentiras que nos cuentan. Nota: aquí en Asturias llevamos ya más de dos semanas seguidas con mal tiempo, sin apenas descansos, y empiezo a estar cansado. Creo que debe ser eso lo que me ha inspirado esta recapitulación. Personas depresivas absténganse de leerlo.

Imagen: Retron





LUNA MENTIROSA

Aire frío, en las fronteras del tiempo.
Ya le queda muy poco a mi cuerpo enfermo.
Copos blancos caen sin tregua del cielo,
y el paisaje se transforma en un desierto
monocromo, tan terrible como bello.
Sólo rompe su monótono criterio
el pelaje gris de los cánidos fieros
que recorren en manadas el terreno,
incansables, a la busca de alimento.
A menudo dicen que nos parecemos:
dos especies con un estigma siniestro
sometidas a un sistema de derechos
parecido, con jerarquías y sesgos.
Muchas veces, cuando como hoy los observo,
me pregunto cuáles serán sus anhelos,
si se aferran, como nosotros hacemos,
a un conjunto de elaborados misterios,
fantasías, supersticiones y miedos.
¿También ellos ven traicionados sus sueños?
Y los lobos aúllan al firmamento,
y la luna les continúa mintiendo.

Un sonido distrae mis pensamientos:
el crujido de las vigas por el peso
de la nieve que se acumula en el techo.
Aún resiste las embestidas del viento
la cabaña que alberga el cuarto pequeño
donde yazco, acostado en mis recuerdos,
evocando como único consuelo
el amor que viví, cruel y verdadero,
en los años que siempre estaba despierto.
Un mar era, embravecido y violento,
que inundó mis sensaciones por completo.
Mas sus olas ya no rompen en mi lecho.
Quién diría que aquel febril sentimiento
jubiloso, fuera tan frágil por dentro.
Yo quería dominarlo con mi empeño,
mantenerlo siempre amarrado a mi puerto,
y lo que hice fue derribar sus cimientos
sin siquiera saber lo que estaba haciendo.
Y los lobos aúllan al firmamento,
y la luna les continúa mintiendo.

A través de la ventana alta contemplo
la montaña que se levanta a lo lejos.
En las minas que la horadan hasta el centro
los esclavos quiebran su espalda extrayendo
el metal con el que forjan los herreros
las cadenas que lastran sus movimientos.
¿Saben ellos que se encuentran prisioneros?
No se escuchan latigazos ni lamentos
y no hay guardias armados frunciendo el ceño.
Hace mucho que sus amos descubrieron
que trabajan mejor así y más contentos.
Hasta incluso les han dado el privilegio
de, votando, poder elegir entre ellos
capataces que dirijan sus esfuerzos.
Los grilletes y las argollas de hierro
les han dicho que son para protegerlos,
y ellos mismos, convencidos de creerlo,
los ajustan a sus tobillos y cuellos.
Y los lobos aúllan al firmamento,
y la luna les continúa mintiendo.

Está ciego, el pozo de los deseos.
Da lo mismo, la gente sigue acudiendo
y arrojando sus monedas en el cieno.
En los centros de culto siguen los rezos,
las perennes encomiendas a lo eterno
y los mismos sacerdotes altaneros
con el mismo sermón en todos los credos:
que los dioses bendicen el sufrimiento
y debemos predicar con el ejemplo
para hacernos merecedores de un premio
estupendo cuando nos hayamos muerto.
Yo no quise obedecer el consejo
mas no siempre logramos lo que queremos.
Vieja Dama, no me encontrarás sonriendo
cuando llegues, pero ya voy comprendiendo
que no tienes prisa en aliviar los duelos.
Permaneces en tus cuarteles de invierno
aguardando que nosotros te brindemos
el momento de salir a nuestro encuentro.
Y los lobos aúllan al firmamento,
y la luna les continúa mintiendo.