lunes, 15 de abril de 2019

Quo vadis democratia?...

El estado de la cuestión. O eso creo. Admito que no soy muy optimista.

Imagen: Broderick Crawford en el film "All The King's Men" (El político), dirigido por Robert Rossen en 1949.





DERIVA

Y qué triste es ver a la democracia
convertida en una competición
en la que prima la sobreactuación
con el objetivo de caer en gracia,
ya sea argumentando una falacia
o acusando al contrario de traición.
El demonio de la confrontación
es un demonio que nunca se sacia.
Hoy se aplaude a líderes ignorantes,
arrogantes que ansían dictar leyes
y ocultan verdades a los votantes:
el carro por delante de los bueyes.
Nuestros democráticos gobernantes,
cada vez más, actúan como reyes.

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